Arte gráfico

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Voces de mujeres



La serie problematiza las demandas de género, visibles en las manifestaciones de la vía pública. El texto del cartel que portan las manifestantes de la obra, se convierten en un espacio de color que constituye un elemento primordial para reconfigurar el significado de sus reclamos y abrir las posibilidades de lectura. Las imágenes provienen del registro fotográfico de manifestaciones en la Ciudad de México y en Nueva York.



Voces de mujeres



Las prácticas de expresión artística en el espacio público son interés de la artista Marisol Rojas (1986). Su serie “Voces de mujeres contemporáneas”, obtuvo el premio de la Primera Bienal de la Pequeña Estampa de América Latina y el Caribe y realizará un itinerario por países como Ecuador, Cuba y el Salvador después de presentarse en México como exposición vinculada al Encuentro internacional de Estudios críticos de la imagen “Mirada en fuga”, organizado por la Universidad Iberoamericana en colaboración con instituciones de la ciudad y el país.

El conjunto de piezas litográficas realizadas sobre papel de algodón a dos tintas, parte de tomas fotográficas que la artista realiza en manifestaciones y que manipula doblemente, en el trayecto de uno a otro medio, y en la tachadura de palabras originales -expresadas en carteles y pancartas-, para hacer emerger otras posibles que pueden habitar en esos espacios vacíos. Así las obras no solo reivindican el acto público de la protesta, sino que lo trascienden como acontecimiento a través de la mirada para “re-multipicarlo” por el proceso gráfico de creación y “re-habilitarlo” en su valor comunicativo al propiciar -artísticamente -la voz que lo reueva. Las piezas interpelan en su proceder crítico para actualizar la historia. Un modo de implicarnos como sujetos en la activación de narrativas simbólicas en el espacio social al simular el campo de la protesta y dejar fluir otros nuevos enunciados, o tal vez los mismos, o quizás ninguno: se trata, ha dicho la artista, de “un espacio infinito de reflexión que puede ser todo o nada”.

Situado el espectador ante la palabra ausente, la artista ofrece una oportunidad, a su vez paradójica y controversial, entre la sospecha de lo ya dicho y lo que estar por decir (entre aquella tercera persona que ya escribió y el “yo” que se expresa). Los tiempos están implícitos entre el ocultamiento y el pronunciamiento, puestos en suspenso como figuras de la espera. Esta es una muestra provocadora, activa, de participación, que será propositiva y mutante según los diferentes contextos.

Interesada la autora en temas de xenofobia, género y migraciones, todas problemáticas de reflexión contemporáneas, las obras seleccionan del todo, una parte, y concentran su atención sobre la figura de la mujer en los espacios públicos de la protesta, para resaltar sus roles y disyuntivas en el acontecimiento mayor. Sobre una manta de grandes dimensiones el público hará sus intervenciones con plumones negros permanentes, lo que hará finalmente de cada pieza un documento. Palabra e imagen son explorados en simultaneidad en sus capacidades movilizadoras, pues salidas de la realidad, la superan. Pues la imagen, “es algo muy distinto de un simple recorte realizado sobre aspectos visibles del mundo, -como lo piensa G. Didi-Huberman- …es una huella, un surco …que no puede en calidad de arte de la memoria, dejar de aglutinar”. Estamos convocados.

Yolanda Wood. Ciudad de México, septiembre 2018